El "FAIVU" Un Cómplice del Amor

El  "FAIVU"  HACE  AMIGOS, ROMPE  CORAZONES,  SE  VISTE DE  "CUPIDO" ,HACE  DE  TODO, EN  ESTA  NOTA, QUE  SACRALIZA AL   AMOR.  ( Homenaje al 14 de febrero...Día de los enamorados)

El Faivu.jpg

 

 

                

Encendió el computador, en un tácito aire de  complicidad con el aparato. Era la hora de la siesta, y lógicamente, su entorno melancólico, la atrapaba una vez más.

Desde hacía un tiempo había tranformado a la negra caja computacional, en una compañera sine-quanon para sus aburridas tardes, en la quietud soporística de la, Av.República en la ciudad de Santiago. 

Todos se conocian ahí, y desde la salida de su esposo temprano, hasta su retorno, quedaba a disposición de la "chimuchina", necesaria pera sobrevivir y llenar de alguna forma el vació que sentía.

Esa cavilación la acompañaba todas las tardes en plena primavera, y no era la excepción cuando el PC cargó, y titilitaron las ventanas del "Google" invitándola a llenar el buscador con alguna palabra o un tema, lo que ignoró. Lleno ahora nuevamente el buscador superior y escribió las palabras que la mantenían hace varios dias con una angustia inenarrable, el " abacadabra" universal, y más catártico elemento que jamás se halla inventado www.facebook.com.

Volvió a escribir en la casilla ahora de la derecha, su correo y clave, requisito insalvable para caminar con paso seguro por la vidriera, de los variopintos personajes de edades,sexo y creencias, que existiera sobre la faz de la tierra. Muy decididamente tecleó el nombre y apellido, que hacia más de treinta años hubo escrito, aún más,jamás, se le hubiera ocurrido ni pronunciar en público.

Hacia días ya que un azoramiento la atacaba en los más improvistos momentos, como el síntoma de alguna enexistente enfermedad, como un somatismo extraño, enigmático,misterioso, acompañado de un morbo especial como agregado.

 

Bueno, como un calmante, ella sabía,que nadie, podría bucear en su   conciencia, a pesar de tener la ciudadanía de la Capital, así fuera el Alcalde o el último pelagato de la "Av.República". De tal manera que cuando apreto el enter, y el indicador de busqueda se detuvo dos segundos más tarde, sabía que ese sería el secreto como  "los de guerra", más guardados de la historia, aunado al nulo conocimiento que su paciente pero aburrido esposo, tenía del espacio cíber y de cómo manejarse en él.

Ahora , ella y su querido "compu", su cómplice tarro, eran mucho más que dos amigos. Bueno, en rigor serían tres, pues al instante la ruleta del face book, la hizo palidecer, temblar, languidecer, presa de una taquicardía, que el cigarrillo encendido momentos antes, no aplacó, a pesar de las hipertróficas bocanadas, y pareció írsele la vida, cuando asomó el resultado positivo de la búsqueda.

No cabían dudas, era él. El mismo , que tres decadas atrás se  había esfumado igual que un sueño, confundido en el Chile post- golpe, con el canto nuevo, la nueva trova, clandestinos, con los exiliados, con los hoyos del metro, con los cruces esotéricos de la Cordillera, y que ahora volvía de la mano de "faivu", cómo le llamaban  sus amigas a esa novedad, que devolvía la alegría de vivir a muchas , y a muchos, tal como ocurría ahora.  A ella, en especial, le traía energía, calor, cariño,amor, y una tenue esperanza de sobrevida, pues él tan sólo saber, que su platonico enamorado y diez años mayor, estaba vivo, era un código, tenía su nombre y clave, y estaba a la vuelta de un tecleo, la hizo la mujer más feliz, pero a la vez más insegura del planeta, riesgo que había asumido antes de hurguetear en el "faivu".

Que ocurriría, que haría, donde viviría, en Chile, Katmandú o Timbuktú.

Estaría casado,viudo, separado, divorciado....Tendría hijos, tal vez no...

Pero de una cosa sí estaba segura: que una ventanita encendida, de una pantalla gris, era por contrapartida el más grande sol de la existencia, y maravilloso regalo que hubiere recibido e imaginado, después de haber perdido todo deseo de vivir hacía exactamente también treinta años, y coincidentemente en noviembre...

Un minuto más tarde, cuando contraviniendo todas las "normas de la  sociedad establecida", llenó el espacio con su nombre y, mediante el cual solicitaba amistad al "pasajero de la nostalgia", Encendió otro cigarrillo, fue a su archivo de música y seleccionó una canción, que sin duda haría revolotear palomas en toda su gran av República, abriría puertas y terrazas, y le traería los aromas más ricos de los jardines de la ciudad...

 

 http://www.youtube.com/watch?v=bwASdxogdt8&feature=related 

Esta nota está basada en un echo real, ocurrida a fines de octubre,principio de enero del 2009, los personajes existen.

Se encontraron luego de treinta años, en Viña del Mar el 26 de septiembre del 2008.

Comenzaron a recordar aquellos años cuando se conocieron, ella tenía 15 él 25 años. Esta ves se enamoraron al punto de llagar a la locura era tanto el amor que se profesaban.   Ernesto viajaba a Santiago con cualquier pretecto para verla, ella "loca de amor", viajaba a Viña dos veces por semana.

Era un verdadero amor de adolescentes empedernidos, que volvía a la vida...,buscaron un lugar para sus largos días de romance, eran días de dicha y felicidad para ambos que se juraron amor eterno. Esta ves sería su amante, él su enamorado,que a sus 55 años volvía a sentir lo que era amar y ser amado. Carolina tenía claro que esta vez, no lo perdía, fueron treinta años sin olvidar su nombre, sin olvidar,  aquellas canciones que Ernesto le cantaba a viva voz, por la hermosa Av. República de Santiago, donde sin importarle el mundo le decia a gritos "TE AMOOOOO". Juntos recordaron cuando él le regalaba bellas Camelias blancas cuando sólo tenía quince años, ella era feliz. Ernesto un soñador que no la perdería por nada en la vida .....Juntos pasaron tardes de dicha, amor y alegrías, ellos fueron y serán por siempre  "Los Amantes de la Baronía".  Fue el nombre que Ernesto bautizo, a este reencuentro que yacía gardado por treinta años.

Desde junio de 1979 a noviembre del 2008...Él le decía..., "Me han ocurrido un millón de cosas. han transcurrido también 3770 días, años bisisetos de por medio, y mi corazón ha latido incesantemente,unas veces más acelerado que otras, pero en fin...

En ese mes, en que año tras años, coincidentemente ma han ocurrido las mayores desgracias. te deje de ver, de oir, de tocar, de acariciar, de transmitirte mis locuras, y yo recibir las tuyas también.  Sí, 3.770 diás.significan 90.480 horas, son una gran cifra dentro de nuestro diario trajinar humano común y corriente, e infinitesimal en orden a los sentimientos que experimentamos ambos.......durante la separación".

No podría precisar lo que exactamente derivo en que núnca más te volviera a ver, sí, que la gran barrera para amarnos como se debiera, fue el nacimiento de mi hija, lo que abolló nuestra causa, desmorono nuestro castillo, que habíamos construido irresponsabilidad, pero también con mucho amor.

Es tanto lo que sentí por ti, que echaba de menos tu nombre, si alguien no lo mencionaba, o no aparecía escrito, entre las pilas de documentos que revisaba en mis labores de la Oficina de Extranjería de la Policia, pero comenzaré por recordar como el amor me estremeció, me zamarreo, en el invirno de año de amarras..

Juan , José, Jorge, no se exactamente el nombre del fulano, ni menos su apellido, él que una vez, llegó hasta la vetusta casa de Amunátegui esquina de Rozas en el barrio civico santiaguino de finales de los setenta, donde funcionaba la Policia Internacional, y a la que había sido destinado recién recibido de Detective,resultando el chivo expiatorio.

Detective muy idealista para colmo de quien era mi  "detenido", resulte atractivo sin duda para su acompañante. Una niña de unos " quince", que cantaba al andar con sus caderas ya incipientes femeninas, sensuales, tentadoras, acompañadas de un rostro ingenuo, aunque  "picaron", dualidad que no sabría explicar mejor, salvo que me encontre a una niña muy regalona, agrandada, pero también con un feeling que me cautivó.

Unas lágrimas, una despedida, y un "pesame" en los que recién me entrenaba, pues los detenidos, para los policias son "muertos" y sus acompañantes "deudos", hicieron el resto, y tanto que terminada mi jornada, la acompañaba a ella a su casa, y la presunta condena de su acompañante fue pretexto para vernos asiduamente a partir de ese día.

Debo reconocer, que la gran parte de esta sucesión de hechos, me han sido referidas por mi amor de entonces, dada esta memoria insuficiente, o sea mis bytes fundidos, aunque debo reconocer que a pesar de no constituir fotofráfias, el mencionarme la situación, detona en mi alma, un sentimiento, que después de treinta años, aflora como semilla del desierto, que bajo la arena se guarda para explorar, germinar, tras lluvias, que demoran hasta siglos......

Ernesto volvía a sentir cosas, que ya motivo de la modorra matrimonial, yacen acostadas en la conciencia, lista para despertarse  ante el tan sólo efluvio de una conquista que por su parte guardará un detonante motivo también, aunque ninguna personalidad sea igual a otra, ninguna conciencia tampoco...El "faivu", ese romántico artefacto, que se vino a instalar ahora último en el inventario de la depresiva comunicación chilensis, era el  de la adrenalina que lograba calmar en parte con la bocanada de un Marlboro.

Lo último que le dijo y escribió, antes de la segunda separación y para siempre, ya que el "faivu" los reencontro, también se encargó de separar. ( Nadie sabe hasta cuando), a este amor incontable jamás nuevamente en sus vidas...

Ella sin darse cuenta puso en su "faivu", una fotográfia de ambos, disfrutando de la maravilla que vivian en "La Baronía"....ahí supo, hasta el Santo Padre, Viñamarinos, y Santiaguinos. Los encuentros de los amantes de "La Baronia"...la tormenta se vino de "una" Sus últimas palabras a su amante fué "I never say good bie" que dice : "Carolita yo núnca podré decirte adios"...."El norte de un corazón es otro corazón que lo ampare. Lo cuide, ahí donde se aloje, se reciba con la mejor disposición, y tú lo has hecho. Es algo que nos hemos tratado de explicar las veces en que nos hemos visto. Es un milagro y un masoquismo a la vez.  Pensar en ti, pensar en mi"

El amor vuelve hacer de las suyas esta tarde en nuestra estación de "La Baronía"...Me logras sacar de mi letargo, que me resulta muy, pero muy muy ..."Te amo hasta el final de mis días".....Ernesto. 14/01/09

Escrito por: Ximena Rodríguez Villouta/(Eduardo Osorio Acuña. Periodista)

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